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sábado, 9 de octubre de 2010

3 de 0ctubre de 2010: Robledo Rihonor


Hoy nos desplazamos hasta Robledo de Sanabria para realizar una ruta circular con inicio y fin en esta localidad y que nos llevará hasta las gemelas localidades de Rihonor y Rio de Onor.

El día amaneció nublado, lo que no auguraba buenas expectativas que luego fueron confirmadas al llegar a Robledo con lluvias y viento racheado, aun así decimos comenzar por si el tiempo remitía.

La ruta comienza tomado un camino a unos doscientos metros de la entrada del pueblo dónde está ubicado el panel informativo del camino que une las dos localidades, durante todo el camino nos acompañarán unas flechas rojas sobre trozos de traviesas de ferrocarril que nos facilitan el tránsito de la ruta.

El camino es una pista forestal que se desliza cuesta abajo entre pinares de repoblación y cruza los pagos de El Perero, El Carballal, Rita el Cuervo, Peña Centinela, Prado de la Gallega, Prado de Reis y Rozadicas donde abandonamos el término municipal de Puebla de Sanabria y entramos en el de Pedralba de la Pradería, continuamos por Peña Rachada, El Picón, Praína de Ritalladre y tras bordear los altos de la Picota y la Censeira llegamos a Rihonor de Castilla, callejeando podemos ver todavía muestras de la arquitectura tradicional sanabresa.

Tras cruzar el paso de poldras que cruza el Río de Onor entramos en la localidad de Rio de Onor, donde damos cuenta de una bien ganada cerveza y decidimos, visto que no ceso de llover durante todo el camino y que no va a parar en todo el día, acabar la ruta y comenzar la segunda actividad del día, el empapuce que perpetramos en la localidad de Asturianos donde damos cuenta de unos garbanzos con setas, churrasco y postre, acompañado de los vinos cafés y licores correspondientes.

domingo, 16 de mayo de 2010

16 de mayo de 2010; Aldea de Montezinho


La ruta de esta semana nos lleva hasta la aldea de Montezinho, localizada en el parque natural de Montesinho una de las mayores áreas protegidas de Portugal que se sitúa en el nordeste transmontano.

Salimos de la aldea, siguiendo las indicaciones del percurso da serra furada señalado con marcas amarillas y rojas, por un camino cuesta arriba que lleva hacia el Alto do Falgueirao al que llegamos tras recorren 1,5 Km., el camino aparece flanqueado por paredes de piedra que delimitan las cortinhas y lameiros. El Alto do Falgueirao es una elevación granítica que ilustra bien la geología del alto de la sierra de Montesinho, dominada por granitos hercínicos de dos micas, lo rodeamos por la derecha y continuamos nuestro camino hacia Chaguaçal y Arregadas donde nos encontramos con el barragem da Serra Serrada construido a finales de la década del 80 del siglo pasado en la ribeira das andorinhas y que cumple el doble objetivo de abastecimiento de agua a Braganza y de producción eléctrica. Abandonamos las señales de PR y seguimos nuestro camino por los pagos de Fragueria do Jorge, Regadas y Lameiros da Serra donde hacemos una parada para almorzar y palparle el culo a la bota.

Repuestas las fuerzas continuamos la marcha hacia Prado do Bolo para llegar al hito fronterizo 386, a partir de aquí y siguiendo las indicaciones del GPS atrochamos durante 1 Km. por una zona de monte bajo hasta llegar al camino de Lama Grande que se encuentra flanqueado por abedules, durante esta parte del recorrido podemos contemplar el paisaje que forman los lameiros, campos mantenidos siempre verdes gracias a un sistema tradicional de riego y que se reservan para pasto del ganado.

La ruta continúa por el camino de Cha do Ferreira, durante 1 Km. vamos pisando sobre turbera este año perfectamente alimentada por las nieves que aquí se acumulan en invierno. Desembocamos en una pista que lleva hacia el embalse pero nosotros seguimos de frente aproximadamente 500 metros y giramos a la izquierda para seguir por un canino que nos lleva al Castro das Gralhas, tras atrochar 500 metros de monte llegamos al canal das Gralhas que pasamos por debajo y continuamos por la pista que corre al margen del mismo. Tras 1,2 Km. llegamos a un camino de bajada muy pronunciada que nos lleva a molinos da Ferraría donde cruzamos el río Sabor y continuamos por el camino que está marcado con las señales amarillas y rojas que nos dejan tras caminar 2 Km. nuevamente en Montesino.


Después de un bien camino es necesario reponer fuerzas con una buena comida, esta vez no ha sido una excepción y dimos cuenta de un cordeiro estofado en el bar Montezinho donde fuimos perfectamente atendidos.

lunes, 21 de septiembre de 2009

20 de septiembre de 2009; Por tierras de La Raya


La ruta discurre por tierras de la raya, como popularmente es conocido el límite fronterizo entre Portugal y España, aunque esta separación política no ha tenido trascendencia social ya que los pueblos de ambos lados han convivido estrechamente.La pobreza del medio, su aislamiento geográfico y la emigración han provocado que este entorno no haya sido alterado por elementos extraños.

Comenzamos la ruta en Riomanzanas, en donde destaca,aparte de la arquitectura tradicional, su puente de piedra de un solo arco que sirve para cruzar el Arroyo Fontano que fluye por el medio del pueblo. Salimos siguiendo el Arroyo Fontano en dirección al Río Manzanas para entrar en el pago de Toza Larga, donde giraremos a la derecha pudiendo tomar cualquiera de los dos caminos que vemos al frente, siendo el más indicado el que vemos un poco más alejado ya que discurre bajo castaños, haciendo más agradable el paseo. Vamos remontando el curso del Río Manzanas hasta llegar a la confluencia con el Río Guadramil que nos acompañará hasta la llegada a la localidad de su mismo nombre. El camino que traemos desemboca en en la carretera que lleva a Guadramil, giraremos a la derecha y tras 1,5 Km entramos en sus calles

Guadramil es una población típicamente portuguesa, destacándose por haber sido una aldea comunitaria, sus habitantes realizaban las faenas del campo (la siega, el acarreo, las majas, las trillas, la molienda...) entre todos, se empezaba por una casa y hasta que no se llegaba a la última nadie del pueblo descansaba.

Salimos de Guadramil por el camino de Sal Moido y tras 3 Km tomamos un camino que sale a la derecha y que nos lleva a los barracones de las minas donde se extraía hematita y siderita, minerales de los que se obtiene hierro. Seguimos hacia la derecha por el camino que hay por detrás de la casa y tras aproximadamente 500 metros tomamos el camino que aparece a la izquierda que nos lleva hasta el límite fronterizo y desemboca en un cortafuegos en fuerte pendiente que bajamos hasta llegar nuevamente al Río Manzanas que cruzamos por el Vado del Castañal, ahora nos queda la subida hasta Santa Cruz de los Cuérragos por el camino de La Andorlina que desemboca en el camino de Riomanzanas, al llegar a este giramos a la izquierda para visitar Santa Cruz de los Cuérragos y tomar un refrigerio en la casa rural.

Santa Cruz de los Cuérragos se encuentra ubicado junto a la frontera Portuguesa y en la confluencia de tres comarcas zamoranas: Aliste, Sanabria y La Carballeda lo que acentúa su carácter fronterizo.

Tras el descanso retomamos la marcha por el camino de Riomanzanas que tras 6 Km nos lleva al final de nuestra marcha. Poco antes de llegar a Riomanzanas nos topamos a la izquierda del camino con el castro del Otero en la actualidad cubierto de jaras pero donde todavía se pueden distinguir restos de sus dos fosos defensivos y piedras hincadas en medio de ambos.

Llegamos finalmente a Riomanzanas donde damos buena cuenta de nuestros bocadillos a la orilla del río, ya se que esto no es un empapuce al uso, pero, qué queréis, estamos empezando la temporada y no conviene abusar antes de coger el ritmo.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Calzada Mirandesa

No solo de novedades vive este blog, aprovechando el verano vamos a publicar alguna de las rutas que hemos realizado a lo largo de la corta, pero intensa vida de esta asociación. Para comenzar nos hemos decantado por la Calzada Mirandesa, ruta que hemos recorrido en dos ocasiones los días 20 y 21 de mayo de 2006 y 16 y 17 de febrero de 2008.

En este enlace podeis ver más datos de la ruta en la página web de Semurandar


SAYAGO: Un paraíso tan cercano

Irene Gómez Galicia

La Calzada Mirandesa, antigua vía romana que unía Zamora con Miranda do Douro, se ha convertido en uno de los itinerarios de la provincia más atractivos para senderistas y amantes de la bicicleta.

Cincuenta y cinco kilómetros separan Zamora de Miranda do Douro por un itinerario que sigue el trazado de la calzada romana utilizada desde la antigüedad, cruzando el suroeste de la provincia a lo largo de la comarca sayaguesa. Es la Calzada Mirandesa, una vía de comunicación perdida durante años hasta que el montañero Evaristo Alvarez se puso a desmenuzarla tramo a tramo para rescatar, con la máxima fidelidad posible, la senda que comunicaba Ocelo Duri (Zamora) con Miranda do Douro a lo largo de Tardobispo, Pereruela, Arcillo, Abelón, Moral de Sayago y Torregamones.

Producto de aquel trabajo de campo es la primera Guía de la Calzada Mirandesa, que salió a la luz en el año 1999 en una edición de cuatro mil ejemplares, ahora agotada. Tal aceptación da idea del atractivo del camino para los amantes de la naturaleza, senderistas, ciclistas o caballistas, pues se trata de un trazado «muy apto» en cualquiera de las tres modalidades, como afirma el propio autor de la guía. La creciente demanda de información ha llevado a Evaristo Alvarez a proponer la reedición de la guía, un proyecto que ya tiene sobre la mesa el grupo de acción local Aderisa, el Proder de Sayago que promovió la primera. La guía actualizada de la Calzada Mirandesa se publicaría en español y portugués para atender también en emergente interés que al otro lado de la frontera se ha observado con respecto al camino histórico que comunica España con Portugal.
«El paisaje es sugerente y de gran atractivo para el excursionista», indica en la propia publicación Evaristo Alvarez, sin olvidar la abundancia de vestigios históricos que enriquecen la Calzada Mirandesa, desafortunadamente invadido por particulares en algún tramo. El recorrido «es una idea que combina el deporte con el conocimiento de la realidad cultural», incide el montañero. Y las muestras de tan enriquecedor camino son infinitas. Por ejemplo, los cuatro puentes de piedra por los que se pasa a lo largo de la ruta -Alcamín, Judiez, Urrietas y La Albañeza-, muestras singulares de la arquitectura civil y exponentes de la importancia social de las viejas calzadas construidas bajo el imperio romano.

Hoy, gracias a la recuperación del camino, son cada vez más los amantes la naturaleza que eligen la Calzada Mirandesa para sus escapadas. Si es en bicicleta bien se puede realizar la ruta en una jornada para llegar a buena hora a la siempre sugerente ciudad de Miranda. Y si se hace a pie es posible cubrir el trayecto en dos días pernoctando en alguna de las casas rurales abiertas a lo largo de la ruta, una oferta que se ha ido ampliando con los años. Es otro estímulo de un camino que compatibiliza la adaptación a los nuevos tiempos con la conservación de pueblos «bellos en su abandono pero alejados de la modernidad de una época de grandes adelantos», explica Evaristo Alvarez.

Zamora es el punto de partida de un trayecto salpicado de riberas, regatos, idílicas praderas, dehesas, tesos y hasta restos de calzada perfectamente señalizados. A la naturaleza se suma una profusa muestra de arquitectura popular de Sayago, con fuentes, portaladas, cruceros, cortinos, estelas funerarias o las no menos interesantes chiviteras, pequeñas construcciones de piedra en cuyo interior se protegía a los cabritos de lobos y zorros. Entre la abundancia de vestigios destacan los puentes. El de las Urrietas, en el término de Pereruela, lo describe el autor de la guía como uno de los «maravillosos tesoros»; o el de La Albañeza, sobre la dehesa del mismo nombre, con el aspecto de un puente romano y enclavado en uno de los parajes más atractivos de la ruta. Una vegetación salpicada de roble, encina o enebro; la diversidad faunística que aporta el cañón de los Arribes; y los no menos sugerentes pueblos situados en las proximidades de la Calzada -Fariza o Fermoselle, por ejemplo-, coronan el ramillete de razones para confirmar el atractivo de la Calzada Mirandesa.

Una oferta de senderismo que se ha visto fortalecida con la señalización de una ruta de Gran Recorrido (GR) entre los espacios naturales de las Riberas de Castronuño y Arribes del Duero que penetra en Portugal a través de la antigua vía romana. Por ello, a lo largo del camino se observa la doble señalización, que en algunos puntos es coincidente. En los espacios singulares existen carteles que no se han salvado de las gamberradas de algún desaprensivo haciendo blanco con la escopeta y dejando en la señal el inconfundible agujero del tiro.

Y así como a lo largo de años el desconocimiento de la vía -toda la vida utilizada por los lugareños para usos agrícolas y ganaderos- la ha preservado de la malquerencia humana, en la actualidad existen señales que lamentablemente muestran la escasa sensibilidad con el recorrido histórico. Ultimamente no es extraño que senderistas y ciclistas se tropiecen con quads y motos que encuentran en parajes de la Calzada un espacio ideal para circular con los vehículos a motor. «El camino es una maravilla, muy agradable para recorrerlo, hay que aprovechar lo que tenemos en Zamora, por eso pero debemos ser sensibles y tener respeto con la naturaleza», advierte Evaristo Alvarez tras recibir quejas de ciclistas y senderistas que frecuentan la Calzada Mirandesa.

lunes, 7 de abril de 2008

Lisboa

Como sabeis unos cuantos afortunados hemos estado en Lisboa.
Aparte del retraso del tren, que sobrellevamos echando unas partidillas en la cantina de la estación (Lola ya sabe las reglas correctas del continental), todo salió bien.
Próximamente en este blog se colgarán las fotos que como podéis imaginar son unas poquillas.