Mostrando entradas con la etiqueta Zamora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zamora. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de marzo de 2012

GR - 14: "La senda del Duero". Pereruela - Moral de Sayago

El domingo 11 de marzo recorrimos la etapa entre Pereruela y Moral de Sayago, estaba pensando hacer una breve reseña, pero encontré esta http://recorta.com/1a1807 en Desafío Inútil que hace una descripción perfecta, así que me dije, para que trabajar dos veces si el trabajo ya está bien hecho.

domingo, 20 de febrero de 2011

Almaraz de Duero


Hoy nos desplazamos hasta Almaraz, punto de partida de cuatro rutas en teoría señalizadas pero el tiempo y la desidia ha borrado las indicaciones para el caminante, un deteriorado panel instalado en la plaza, frente a la iglesia que nadie se ha preocupado de reponer, detallaba su trazado y rumbo; nosotros haremos dos de ellas a nuestra manera.

Almaraz se asienta a lo largo del cauce del arroyo de los Prados que lo divide en dos barrios que se comunicaban mediante puentecillos de pizarra que actualmente han sido sustituidos por otros de hormigón más prácticos pero menos vistosos.

Salimos de Almaraz desde la iglesia tomando la calle Santa Olaya que desemboca en el camino que nos llevará hasta nuestro primer destino, las ruinas de la ermita de San Pelayo donde llegamos tras andar 2,5 Km y recorrer los pagos de El Colchón y Dehesa de San Sebastián. Desde aquí tenemos una panorámica de los primeros encajonamientos del Duero y de la Central Eléctrica del Porvenir donde estuvimos en la anterior salida.

Alrededor de la ermita de San Pelayo, hoy en ruinas, se ubica un santuario rupestre configurado por una serie de excavaciones, rebajes y entalladuras practicadas en la roca pizarrosa. Los profesores Benito del Rey y Grande del Río observaron en el el santuario ocho grupos situados en distintas ubicaciones.

Según los autores nos encontramos con una serie de lagaretas, pozos y serpentiformes que interpretan como un conjunto donde cada elemento tiene una función y simbolismo particular. Las pilas o lagaretas debieron servir para celebración de sacrificios cruentos. Las rocas rebajadas y las escalonadas se trataban en un caso de aras y de escalonamientos para acceder a las correspondientes pilas de sacrificio. Las dos huellas de pie que aparecen en el grupo 5 probablemente guarden relación con el ofrecimiento de exvotos a alguna deidad. En los grupos 4 y 6 se descubren vestigios de culto ofiolítico a través de una serie de representaciones de tipo serpentiforme talladas en la roca.

Tras observar el santuario regresamos por el mismo camino durante 1,8 Km y tomamos el camino de la izquierda que nos lleva por los pagos de El Llambo, Las Mayas y La Corza y al llegar a Las Listas nos encontramos con el camino que debíamos seguir cerrado por una valla que nos toca saltar, a partir de aquí seguimos durante 1 Km por una vaguada hasta que nos topamos nuevamente con la valla que nuevamente saltamos, bajamos la ladera hasta llegar al regato, buscamos un lugar donde cruzarlo y seguimos por un sendero de ganado que en 500m nos lleva hasta el camino de concentración que lleva a Las Pilas nuestro segundo lugar de visita y dónde daremos cuenta del almuerzo.

Antes de llegar a Las Pilas descubrimos unas edificaciones en ruinas pertenecientes a un antiguo poblado minero Tras cruzar una pasarela de madera aparecen ante nosotros las "Cascadas de las Pilas". Podemos bordeándolas por la derecha veremos una cuerda anclada en la peña que nos permite acceder a la parte superior desde dónde veremos todas las cascadas. En las inmediaciones de la última cascada nos encontramos con un túnel excavado en la roca que surte de agua al paraje.

Dada cuenta del almuerzo y visto el tiempo que nos llevó llegar hasta aquí decidimos acortar el recorrido y no visitar la cercana localidad de Villaseco del Pan, por lo que tras remontar el Pilo tomamos el camino del Sierro para posteriormente por el camino de Carricaballo regresar a Almaraz dando por finalizado el pateo tras tomar las correspondientes cervecitas en el situado cerca de la iglesia.

domingo, 6 de febrero de 2011

Carrascal Presa de San Román



Este domingo vamos a dar una vuelta por Zamora, no os alarméis, que no os vamos a contar un paseo por Santa Clara, vamos a visitar Carrascal que es un barrio de Zamora situado en la margen izquierda del Duero al oeste de la ciudad que se incorporó a la capital en la década de los 70.

El día amaneció con niebla lo que nos impidió disfrutar las vistas de la primera parte de la ruta. Salimos de Carrascal buscando la orilla del Duero, que seguiremos gran parte de la ruta, pasamos por la Seosa y subimos a Las Canteras un farallón rocoso que viene a ser el primer aviso de lo que más adelante serán los que enmarcan el curso del río, y desde el que se contemplan unas magníficas vistas, siempre que no os pase como a nosotros que no nos quitamos la compañía de la niebla. Bajar de Las Canteras se nos complicó un poco pero al final conseguimos dar con un paso que nos permite llegar a una rodera al borde de las Pajarancas que nos lleva al camino que lleva a la casa de la dehesa de Congosta, donde podemos ver los restos de la aceña de Congosta en la orilla del río. Continuamos nuestra marcha por el camino que vemos a la derecha de la casa y que discurre por la orilla del río, cruzamos el arroyo de la Rivera de Campeán, en esta zona es fácil ver algunas aves acuáticas, tras 2,5 Km llegamos a la Presa de San Román construida por la sociedad El Porvenir de Zamora y proyectada en 1898 por el ingeniero Federico Cantero Villamil.

La originalidad de dicho proyecto estribaba en aprovechar la curva que el Duero describía ocho kilómetros aguas abajo de Zamora para construir una presa en un extremo de la curva y unirla mediante un túnel transversal a una central en el otro extremo, distante un kilómetro y medio. De esta forma se obtenía un salto de agua efectivo de catorce metros, suficiente para producir la energía eléctrica que necesitaban Zamora y Salamanca gracias a dos grupos de quinientos caballos, y después Valladolid mediante la incorporación de cinco grupos de mil cada uno. En 1898 se fundó El Porvenir de Zamora con un capital de 1.400.000 pesetas, que se convertirían en pocos años en 3.300.000 para llevar a cabo las obras de la presa, el túnel y la central. En enero de 1903 se inauguraron los dos primeros grupos, y los cinco siguientes lo fueron en 1907, haciendo realidad el salto de San Román. Zamora, Salamanca y Valladolid, así como los pueblos de sus comarcas -en total más de cien mil personas- quedaron abastecidos de electricidad.

Continuamos nuestra marcha aguas abajo y tras 1 Km tomamos el segundo camino que sale a nuestra izquierda (el primero finaliza en una finca y no tiene continuidad), este camino desemboca en una parcela que bordeamos por la linde y llegamos a un camino que se encuentra cerrado con una valla que en esta ocasión encontramos cerrada por lo que procedemos a saltarla, después de este magno esfuerzo decidimos parar a almorzar. Durante la colación el sol ganó fuerza y consiguió finalmente disipar la niebla pudiendo contemplar por primera vez una panorámica de la zona.

Repuestas fuerzas retomamos la marcha y tras 100 m seguimos por el camino de la izquierda que nos baja hacia revuelta del meandro que describe el Duero, tras recorrer 2 Km llegamos a la Central Eléctrica de San Román. Continuamos por el camino asfaltado que desemboca en el camino de la carba y de frente vemos una valla verde que, como no, también se encuentra cerrada y que, como no, con la agilidad que nos caracteriza, procedemos a saltar, bajamos una cuesta de unos 500 m y estamos nuevamente en la Presa de San Román a partir de aquí regresamos a Carrascal por el mismo camino por donde vinimos, ahora sin la compañía de la niebla, pudiendo disfrutar de las vistas del Duero que por la mañana nos perdimos.

Tras 6 Km llegamos a Carrascal algo cansados y con un hambre que pudimos saciar en el Mesón Puente de Piedra, a base de arroz a la zamorana, filetes de ternera y merluza.

domingo, 23 de enero de 2011

Villadepera


El tránsito del Duero por la comarca de Sayago se abre camino en Villadepera a lo largo de diez kilómetros por los que discurre el río en su recorrido hacia Portugal formando una espectacular brecha que llama la atención del visitante. El paisaje merece un reposado paseo a lo largo de las cuatro rutas que el Ayuntamiento ha marcado pasando por los puntos más característicos y siempre con el Duero como monumento natural por antonomasia del Parque Natural de los Arribes. La declaración del Espacio protegido abrió las puertas hacia la promoción de esta gran joya natural, tanto en forma de rutas como de alojamientos rurales que operan en la comarca de Sayago.

Volviendo a Villadepera, uno de los enclaves singulares es el mirador (a poco más de kilómetro y medio del pueblo), desde el que se observa en toda su magnitud el puente de Requejo -también conocido como puente Pino aunque en Villadepera defiendan férreamente la primera denominación-. Desde una explanada donde se han colocado paneles informativos sobre la flora y la fauna, es posible deleitarse con un paisaje que por increíble que parezca se encuentra a apenas media hora de Zamora y tiene su continuidad a lo largo del curso del Duero por los distintos pueblos que va regando: Villardiegua de la Ribera, Moral, Moralina, Fariza y Fermoselle con sus anejos.

Construido a principios del siglo pasado, el puente de Requejo constituye una de las señas de identidad de la moderna ingeniería zamorana que abrió las puertas de la gran barrera natural en este agreste paisaje. De hecho, hasta su construcción la única comunicación entre las comarcas de Aliste y Sayago era a través de una barca entre Villadepera y Pino. El viaducto, con una altura sobre el antiguo cauce del río de 90 metros, es sin duda un punto de observación que nadie se quiere perder.

Desde el mirador, la caminata paralela al curso del río regala espectaculares vistas hacia el serpenteante Duero en su itinerario encajonado por escarpadas laderas. Así, en el camino aparecen llamativas formaciones pétreas como Peña Blanca o, en la otra orilla, la Mina Dorinda de estaño, de Carbajosa de Alba, lo que abre una nueva vertiente en la exploración de un paisaje también salpicado de galerías excavadas en la roca.

Tanto llamó la atención el territorio del arribanzo al universal pensador Miguel de Unamuno que no dudó en calificarlo como «el más impresionante de España», quizás sobrecogido por la escarpada hendidura por la que se abre camino el río Duero. Una brecha que en ciertos puntos alcanza alturas de vértigo.

Entre las rutas por las inmediaciones de Villadepera se encuentra la de Los Pueyos -aproximadamente 10 kilómetros de ida y vuelta-, donde los cortados de piedra ofrecen su máxima expresión. Una caída de casi 200 metros que requiere todas las precauciones para asomarse al Duero desde el borde del despeñadero. El mirador natural es espectacular, con un paredón vertical que justifica la majestuosidad de los escarpados acantilados.

Los recorridos puramente naturales se complementan con un recorrido por una abundante muestra de la arquitectura tradicional, ya sea en forma de fuentes, cortinas, palomares, bodegas, tejares, molinos... Son las señas de Villadepera que como de la comarca de Sayago lucha por armonizar su rico legado con la mirada hacia el futuro.

Irene Gómez
La Opinión de Zamora, 25-1-2011

jueves, 28 de octubre de 2010

17 de octubre de 2010; Figueruela de Arriba, Peñamira, Villarino de Manzanas


La atalaya de La Culebra
IRENE GÓMEZ 
La Opinion de Zamora 28/X/2010

En el oeste de la Sierra de la Culebra, muy cerca de la frontera portuguesa, sobre la serranía, se eleva un farallón de rocas, visible desde varios kilómetros a la redonda. Es la atalaya de la Reserva. Una elevación de 1.241 metros desde la que se divisa una impresionante panorámica. Al norte, la cadena montañosa de Sanabria y los valles de La Carballeda, al este la planicie terracampina, el sinuoso Aliste al sur y al oeste la comarca fronteriza de Tras os Montes.

Un día claro y unos prismáticos (muy recomendables) conceden toda una clase de geografía a quien corona este punto y se detiene en una detallada observación en 360 grados a la redonda. Braganza o Puebla se ponen a la vista del espectador, como la portuguesa Sierra de Montezinho, La Cabrera o el Teleno, en León.

Tan excepcional paraje es Peña Mira, vigía de Reserva Regional de Caza de la Culebra, soberbio enclave para disfrutar de la naturaleza, de la flora y la fauna, donde hacen límite los términos de Figueruela de Arriba (en Aliste) y Manzanal de Arriba (La Carballeda). Su emplazamiento, en el corazón del Espacio Protegido, permite disfrutar de un paisaje tapizado por pinares y brezo, entre los que se cruzan grandes cortafuegos. Reino del corzo, el jabalí, el ciervo o el más esquivo lobo, con suerte el visitante se puede tropezar con alguna sorpresa. Más seguras son las huellas, todo un ejercicio de introspección y curiosidad para los amigos de la fauna. Y habitual el vuelo de rapaces, con tanta querencia a los riscos y roquedos.

En la cúspide de Peña Mira se encuentra un reloj solar, realizado por un hijo de Aliste, Jacinto del Buey Pérez, natural de Figueruela de Arriba y experto en estas rudimentarias máquinas del tiempo, y autor de diversos ensayos y artículos sobre divulgación.

A lo largo del año son muchos los montañeros y caminantes que trepan hasta el cerro de Peña Mira, donde llegan a converger límites de hasta ocho pueblos de los ayuntamientos de Figueruela de Arriba y Manzanal de Arriba.

La primavera y el otoño son estaciones especialmente recomendables para gozar del espectáculo de la naturaleza, aunque hay que tener en cuenta los periodos hábiles de caza, pues no hay que olvidar que nos encontramos en la Reserva Regional de La Culebra.

Las posibilidades de coronar atalaya son varias, dependiendo de la vertiente que se tome, pero lo más habitual es salir de Flechas, un pintoresco pueblo de la comarca alistana regado por las aguas del río Cabrón y singular ejemplo de la arquitectura local. Casas de piedra con tejados de pizarra en un pueblo que mantiene la vida del día a día gracias a un puñado de vecinos. Otra cosa son los fines de semana y vacaciones, cuando acuden a su refugio otros habitantes que han hecho de Flechas su pequeño paraíso.

En el buen tiempo es habitual encontrar excursionistas que se desplazan hasta este recóndito punto para coronar Peña Mira. Una ascensión suave, sin excesiva dificultad que merece la pena.

sábado, 9 de octubre de 2010

3 de 0ctubre de 2010: Robledo Rihonor


Hoy nos desplazamos hasta Robledo de Sanabria para realizar una ruta circular con inicio y fin en esta localidad y que nos llevará hasta las gemelas localidades de Rihonor y Rio de Onor.

El día amaneció nublado, lo que no auguraba buenas expectativas que luego fueron confirmadas al llegar a Robledo con lluvias y viento racheado, aun así decimos comenzar por si el tiempo remitía.

La ruta comienza tomado un camino a unos doscientos metros de la entrada del pueblo dónde está ubicado el panel informativo del camino que une las dos localidades, durante todo el camino nos acompañarán unas flechas rojas sobre trozos de traviesas de ferrocarril que nos facilitan el tránsito de la ruta.

El camino es una pista forestal que se desliza cuesta abajo entre pinares de repoblación y cruza los pagos de El Perero, El Carballal, Rita el Cuervo, Peña Centinela, Prado de la Gallega, Prado de Reis y Rozadicas donde abandonamos el término municipal de Puebla de Sanabria y entramos en el de Pedralba de la Pradería, continuamos por Peña Rachada, El Picón, Praína de Ritalladre y tras bordear los altos de la Picota y la Censeira llegamos a Rihonor de Castilla, callejeando podemos ver todavía muestras de la arquitectura tradicional sanabresa.

Tras cruzar el paso de poldras que cruza el Río de Onor entramos en la localidad de Rio de Onor, donde damos cuenta de una bien ganada cerveza y decidimos, visto que no ceso de llover durante todo el camino y que no va a parar en todo el día, acabar la ruta y comenzar la segunda actividad del día, el empapuce que perpetramos en la localidad de Asturianos donde damos cuenta de unos garbanzos con setas, churrasco y postre, acompañado de los vinos cafés y licores correspondientes.

lunes, 31 de mayo de 2010

30 de mayo de 2010, Sarracín Cabañas



Iniciamos nuestra ruta en la localidad de Sarracín y nos dirigiremos hacía la estación de ferrocarril (merece la pena desviarse un poco del sendero para visitarla), cruzando la vía por un puente superior. Llegaremos en seguida a un área de descanso con una fuente, mesas y una balsa artificial de agua, donde podremos observar diferentes especies de tritones.

Ascendemos suavemente por el “camino de la ventosa”, el cual va paralelo a un arroyo conocido como el “barranco Hoya de Cabo”, a nuestra izquierda nos flanquea una repoblación de pinos y a nuestra derecha se encuentra a una mayor altitud la madroñera.

Atravesaremos el arroyo y el desvío que nos lleva al bosque original de la Sierra de la Culebra con formaciones de encinas, alcornoques y madroños. El camino comienza a discurrir entre masas arbustivas, predominando el brezo y la jara, y repoblaciones de castaños.

Descendemos ligeramente para observar los corrales del Picón, en ruinas por el paso del tiempo pero uno de ellos en restauración. Un poco más adelante podemos descansar y echar un trago de agua en el Área Recreativa de las Guindaleras, y si el tiempo acompaña es posible darse un baño en la zona acondicionada para ello.

Llegamos así a Cabañas, después de una agradable marcha de una hora de duración.
Después de reponer fuerzas salimos de Cabañas de Aliste, siguiendo el curso del Arroyo de la Sierra que lo tenemos a nuestra derecha y una serie de cortiñedos a la izquierda. Rápidamente (10 minutos) divisaremos el Área Recreativa de Las Guindaleras y un poco más adelante a mano izquierda se ve un corral restaurado, perteneciente a los corrales del Picón. Comenzamos a ascender una suave pendiente girando el sentido de la ruta hacia el Este, el terreno que nos flanquea a ambos lados son repoblaciones de castaños y algunas encinas, acompañadas de un denso matorral de jara y brezo, en el valle del arroyo la vegetación será de alisos, helechos y pastizal.

A los 20 minutos debemos tomar el camino de la derecha en una bifurcación, para descender ligeramente hasta cruzar un pequeño arroyo, aquí nos adentramos ya en las masas de coníferas de la Sierra de la Culebra.

A la media hora de recorrido giramos a la izquierda para ascender de nuevo a través de un denso pinar hasta llegar a la majestuosa madroñera, acompañada de encinas y alcornoques, el madroño (arbutus unedo) es un arbolillo o arbusto de pequeño porte de la familia de las Ericaceas, se da en ambientes mediterráneos con cierta humedad y tiene una importancia vital en el ecosistema, dando refugio y alimentos (frutos) en época de escasez (noviembre-diciembre) a multitud de mamíferos y pájaros, lo cual favorece a la dispersión de sus semillas. A medida que vamos ascendiendo estas especies son de mayor porte y veremos alcornoques descorchados. Al llegar a los canchales (40 minutos de marcha) la densidad disminuye por la dificultad de arraigar en zona pedregosas y las plantas están más distantes unas de otras.


Cuando llevemos una hora de recorrido, la madroñera dará paso de nuevo al pinar de repoblación y el camino se estrechará y la marcha será más dificultosa hasta llegar a un cortafuegos. Aquí debemos ascender una dura pendiente que será recompensada con unas bellas vistas del “campo aliste”, Sarracín y de la Sierra de la Culebra. Llegamos a la parte de mayor altitud de nuestra ruta, cercanos a Peña del Cuervo (1169 metros).

Después de un cuarto de hora de duro repecho debemos dejar el cortafuegos (al fondo se ve Peña de Águila) y coger de nuevo un camino que sale a la derecha que discurre paralelo a la línea de cumbre de Peña Quebrada. Entre las cuarcitas de la cumbre, los pinos resineros, brezos y carqueixas disfrutamos de un paisaje inolvidable. En este tramo al llegar a un cruce de caminos (sobre 1hora y treinta y cinco minutos) podemos optar por desviarnos momentáneamente a la izquierda para ver la Cueva de la Mora, atravesando la mole cuarcítica de Peña Quebrada (no tardaremos más que un cuarto de hora).

A partir de aquí comenzamos a descender divisando al fondo el valle que forman la Sierra de la Culebra y la Sierra de Sesnandez. Cuando llevemos unas dos horas de recorrido habremos llegado a la carretera que une Sarracín con Ferreras de Arriba la cual cruzaremos. El matorral se ha vuelto más ralo y no se observa arbolado hasta que llegamos a la ribera del río Frío o Becerril, seguiremos su curso por su margen derecha flanqueados de alisos, chopos y algún fresno, majuelo, helechos y plantaciones de grandes castaños salpicados de manchas de pinos y robles.


Más adelante el camino se va separando del río y nos permitirá una mejor visión de las huertas y del bosque de ribera hasta que llegamos a una zona donde las repoblaciones de castaño desaparecen en detrimento de un jaral, aquí ya divisamos el Área Recreativa del Picón y los corrales de la Mayada a nuestra izquierda. Podemos desviarnos al Picón a descansar y seguimos nuestra ruta hasta Sarracín, punto de destino.

Despues de un buen camino se impone un buen empapuce, esta vez repetimos, tripitimos, cuatrupitimos (he perdido la cuenta) en Casa Pepa de Ferreruela de Tábara, qué contaros que vosotros no sepais de este magnífico templo pantagruelico.


sábado, 29 de mayo de 2010

22, 23 de mayo de 2010 gran recorrido sanabrés

Primera jornada Laguna de los Peces Porto de Sanabria


Segunda jornada Porto de Sanabria Ribadelago



Asociación Montañera Zamorana organizó un encuentro de todas las asociaciones y clubes de montaña y senderismo de la provincia denominado "Gran Recorrido Sanabres" que tiene como objetivo el conocimiento, la relación y la convivencia entre todos los que amamos la montaña y la naturaleza, durante dos días.

Se celebró los días 22 y 23 de Mayo. Partimos el sábado 23 de la laguna de Peces  en dirección al refugio de Vega de Conde y continuar por la pista hasta encontrarnos con el regato del Torno que seguimos aguas arriba hasta llega a las lagunas de Torno, desde aquí vamos en dirección de las lagunas de Piatorta para encontrarnos con el arroyo de Piatorta que seguimos aguas abajo para llegar a Veiga de Valdetiendas donde nos encotramos con el Río Bibei por cuya margen caminamos hasta llegar a una pista que nos conduce a Porto.

Pernoctamos y cenamos en el albergue "La Hayadera" de Porto. La noche fue amenizada con música tradicional sanabresa hasta altas horas de la madrugada.


El domingo regresamos por el camino de Val de Infierno que comunica con la pista que conduce a La Cárdena para descender por ella hasta Ribadelago Viejo.

domingo, 10 de enero de 2010

10 de enero de 2010; Camino de Santiago Portugués, etapa 1: Zamora Campillo



Acabado el periodo navideño y sus comilonas, volvemos a las actividades, algo que nos vendrá bien para recuperar tipito.

Este año coincidiendo con el año jacobeo, vamos a realizar el camino de Santiago en su ramal portugués. Serán unas 15 etapas las que nos llevarán hasta la tumba del Apóstol.

En esta primera etapa llegaremos hasta Campillo.

Aquí teneis la hoja de ruta.

domingo, 29 de noviembre de 2009

29 de noviembre de 2009; XVII Vía Augusta, etapa 4: Calzada de Tera Fuente Encalada

Pasado el río Tera, recorrería la vía romana el costado occidental de la actual aldea, en dirección noreste, por entre los parajes de Las Huertas y Villariego y, después, por entre Huelmo y Las Laderas. Vestigios de su paso podrían ser algunas de las cárcavas, cuando no retazos de explanada, que todavía se perciben en el ascenso hacia el extenso páramo de raña denominado La Dehesa, prosiguiendo, poco después del cruce de la Autovía das Rías Baixas, hacia Los Carballicos para llegar, por entre Las Sorrietas y Los Quiñones, hasta San Juanico el Nuevo. La vía coincide en casi todo el recorrido de este sector con el camino tradicional, que se conserva en numerosos tramos, a no ser en determinados segmentos de agger en los que se detectan indicios claros del antiguo trazado romano o en plataformas más o menos marcadas. Desde San Juanico, ascendería por Las Calzadas, topónimo que se documenta inmediatamente antes de cruzar el Arroyo del Caño, hasta las inmediaciones meridionales de La Végara, para proseguir por La Labrada, La Barrera, La Vega, el Camino Carbayo y el Camino de la Vereda, pasando casi tangente al Barrio de Abajo de Brime de Sog. Desde este punto seguiría el llamado Camino Cuevo, todavía sin asfaltar, o, tal vez, otro próximo y paralelo a este por el sur, directo a la iglesia vieja (de San Juan) de Santibáñez de Vidriales.

Desde la iglesia de San Juan la vía proseguía directamente hacia Petavonium por El Hoyuelo, cerca del cual se detecta el expresivo topónimo viario "Pedrón", tal vez alusivo a un miliario. El camino romano entraría en la mansión de Petavonium por el sur, no sabemos si cruzando el campamento, para proseguir, contorneando el cerro de El Castro por el este, hasta Fuente Encalada, lugar en el que se han detectado tres miliarios.

domingo, 15 de noviembre de 2009

15 de noviembre de 2009; XVII Vía Augusta, etapa 3: Villardeciervos, Calzada de Tera.

Partimos hoy de Villardeciervos, lugar donde finalizamos la anterior etapa, en dirección a Villanueva de Valrojo siguiendo la carretera que une ambas localidades; aunque si lo que  pretendéis es seguir el trazado original debemos ir al paraje de Villarino.

Entre Vilarino, posible sede de una mutatio y el llamado Puente de la Ribera de los Corrales, de nuevo aparece el relieve ligeramente accidentado, lo que no es obstáculo para que la vía, solo reconocible como camino antiguo, serpentee a través de portillo que se abre en la ladera y una vez rebasado, contornee por el norte de la zona de los corrales para llegar al Puente de la Ribera y enfilar decididamente hacia oriente por la Cuesta de la Mina, en donde se perciben claramente sus vestigios, El Robledo, Orrieta de los Gallegos y Pinar de Valdeconso, en donde giraría hacia la derecha, siguiendo desde aquí, más o menos, el trazado de la carretera que comunica Villardeciervos con Villanueva de Valrojo, a través de Valdaliste, los Baladrones, La Salguera, en donde se halla situada una fuente arcada.

En este tramo, permanecen muchos restos de calzada y otros signos de romanidad como son los fragmentos de agger y explanada de la Cuesta de la Mina o la dilatadas plataformas existentes en los prados de El Robledo y Orrieta de los Gallegos, en donde existe una inscripción dudosamente romana. A partir del Pinar de Valdeconso hasta un kilómetro antes de Villanueva de Valrojo, se perciben en las fincas contiguas pozos de extracción de rellenos, detectables durante la primavera cuando las tierras se hallan sembradas de cereal. Inmediatamente después se notan a la derecha de la carretera las tajaduras efectuadas en la roca para encajar la vía a o largo de unos cinco metros y ya rebasada la fuente de la Salguera, una nueva tajadura.

La vía seguiría por el interior de la actual población de Villanueva pasando por detrás de la iglesia parroquial a través de Vatallas, Fontalba y los Blancos, por un camino que marcha en suave ladera a la salida de la población hasta el Alto de la Forca, parece que tiene buen gradiente y posibilitó la organización del urbanismo de la población en torno a su decurso.

Desde el campo de fútbol de Villanueva de Valrojo, y a través de Urrieta de las Vacas, los ves­tigios de la vía se hacen todavía reconocibles en las fincas de labor. Ya, al final de Urrieta de las Vacas y contiguo a la gravera aban­donada, que llaman La Parva, se percibe un sector de la plataforma de la vía de unos cien metros de longitud por cinco o seis de anchura.

Cruzada inmediatamente la carretera que enlaza Zamora con Ourense por el paraje de Rompealbarcas, la vía romana se inclinaría a la derecha para ascender hasta el cerro de El Muelo a través de Las Forcadas y La Portillada, prosiguiendo por entre los términos de La Talanquera y el Tamboril, así como por las estribaciones septentrionales del Pico la Lar, prade­ras de Aveseo y Quiñones de Francos para, seguidamente, y rozando las estribaciones septen­trionales de El Muelo, con petroglifos en su cumbre, descender hacia Olleros por la Chana de la Manga y la Laguna de la Dehesa, siguiendo el llamado Carril de los Cervatos, que no es otro que el trazado de la antigua vía romana.

Inmediatamente antes de llegar a Olleros de Tera, en el paraje denominado Las Tierras del Gallo la vía tuerce hacia El Valle, en dirección a Calzadilla. En este paraje se descubren los fragmentos de tégula de una nueva mutatio y un sector de vía, a mane­ra de plataforma, de unos cien metros de longitud por 6 de anchura, roto en dos por la acción del Arroyo del Valle e interrumpido a mediodía por el ámbito del cementerio. Después del cam­posanto, y por el que se sigue llamando Carril de los Cervatos, llegaría a Calzadilla de Tera, reco­rriéndola de oeste a este para, una vez rebasada la población, torcer hacia la izquierda en busca del río Tera, que cruzaría, sin duda, por el desaparecido puente de El Vado construido con pilas líticas apoyadas sobre pilotes de madera hundidos verticalmente en el lecho del río sobre las que se sobrepon­dría un solado de madera soportado por vigas de la misma naturaleza. De tal entramado única­mente se conservan diversos pilotes hincados en el lecho del río, discernibles tan sólo durante los meses de máximo estiaje.

lunes, 19 de octubre de 2009

18 de octubre de 2009; XVII Vía Augusta, etapa 2: Figueruela de Arriba Villardeciervos

Saldría la vía romana de la aldea por la Cruz de San Fabián, contorneando por el sur el altozano que marca el descenso hacia el arroyo de Ruidanta. Se conservan todavía vestigios de su encajamiento. A partir de este punto cruzaría, de sur DSCF0028a norte, la carretera para remontar el pequeño valle de Ruidanta por el costado izquierdo; y sólo cerca ya de la cumbre giraría a la derecha, buscando la Rodera de Garuza, siguiendo la cual cruzaría la actual carretera de Flechas para proseguir por la llanura de las Las Llatas en donde, entre esta denominación y La Trapa o Sobacana, se conserva el trozo de agger más impresionante de todo el recorrido, con casi tres metros de altura máxima y no menos de un kilómetro de longitud casi ininterrumpida.

Prosiguiendo por Valdecodeso, en cuyo tramo ofrece fehacientes vestigios de su encajamiento sobre el terreno, llegaría a El Teso, en la margen misma de la carretera que va desde Mahíde a San Pedro de las Herrerías, carretera con la que marcharía paralela en sectores, coincidiendo con ella en otros, para, a la entrada del pueblo, derivar hacia el casco urbano, que recorrería de sur a norte, rebasando otra vez la carretera hacia el oeste y marchando paralela con ella durante un corto tramo. Finalmente, y ya cerca del portillo, contornearía hacia la derecha las estribaciones septentrionales de Peña La Aldea para iniciar el descenso hacia Boya.

100_0500El descenso desde el Portillo de San Pedro de las Herrerías hacia el valle de Villardeciervos se hace, en principio, siguiendo la curva de nivel novecientos, primero por el lado izquierdo de la actual carretera, a partir del pontillón de Regato Zama (de los Prados), internándose hacia la derecha por una gran cárcava de las estribaciones septentrionales de la sierra en donde la explanada de la vía se hace espléndidamente visible bajo la sombra de los pinares; primero, a lo largo de una recta de unos cien metros de longitud, y después describiendo un bucle de ida y vuelta para adaptarse, tanto a la forma como al gradiente del terreno. De esta manera, sigue discurriendo, cuesta abajo, paralela a la carretera, y a unos cincuenta metros de ella, hasta medio kilómetro antes de Boya, punto a partir del cual se desvía a la derecha, actualmente por una zona de matorral y robledo ya poco reconocible, que la lleva hasta el arroyo de Prado Gillín, unos trescientos metros a la derecha de la carretera actual, frente al punto kilométrico 13.

A partir de aquí son discernibles de nuevo amplios sectores de explanada, primero al ascender, en curva, hasta la Chana de Valdetallas, y después, en agger, en un notable sector de este mismo lugar. Se pierde, de nuevo, en las márgenes del arroyo de Valdetallas para reaparecer otra vez, a manera de plataforma, en la suave pendiente que la conduce hasta el pinar de Valdetallas, y en forma de prolongado agger rectilíneo a lo largo de éste y hasta las proximidades del Vivero del Portillo. Desde aquí vira ligeramente hacia la izquierda, atravesando en línea recta La Llagona y Cabañas, hasta Villarino.

En este lugar es donde nosotros abandonamos la ruta para ir en busca de Villardeciervos, lugar donde, esta vez si, realizaremos un autentico empapuce en el restaurante Remesal.

100_0535

domingo, 4 de octubre de 2009

4 de octubre de 2009; XVII Vía Augusta, etapa 1: Sao Juliao Figueruela de Arriba

El proceso de romanización hubiera sido imposible si no hubiese existido una buena red de comunicaciones entre los distintos puntos del imperio, tomando como punto de partida Roma, comenzaron a construirse las primeras calzadas que facilitaron tanto el imparable avance de las legiones como el transporte de mercancías. Al tener un significado militar considerable, se desarrollaron sistemas más complejos de construcción de calzadas con vistas a hacerlas más permanentes y mejores para soportar diferentes tipos de tráfico.

corte Los romanos siempre seguían un procedimiento estándar a la hora de construir una calzada, aunque supieran adaptarse con facilidad a las necesidades y a los recursos de cada región. Se abría una zanja bastante profunda en la que se disponía una capa de piedras gruesas, conocida como statumem, normalmente, bastaba con ir colocando piedra desmenuzada dispuesta en capas, sobre este statumem se colocaba otra capa formada por arena y gravilla que recibía el nombre de rudus. A continuación se ubicaba un revestimiento formado por piedras trituradas mezcladas con cal llamado nucleus. Cubría toda la estructura el pavimentum o summa crusta, es decir, losas de piedra talladas a medida que formaban la superficie de la carretera.

Cayo Graco, un político que vivió en el siglo II a.C., fue quien introdujo la legislación acerca de la construcción de calzadas, se encargó de que todas las calzadas estuvieran medidas en millas y marcadas con miliarios, éstos tenían forma circular con un diámetro que oscilaba entre 0,50 a 0,80 metros, y medía entre 3 y 6 metros de altura. Para conocer la distancia recorrida y el camino que quedaba para llegar a la ciudad de destino, los viajeros disponían de unos hitos de piedra llamados miliarios, que se levantaban a los lados del camino, las distancias se expresaban en milia passuum, que equivalía a 1.481 metros y constaba de 1.000 pasos de 1,48 metros.

Los desplazamientos se realizaban en caballerías y en diversos tipos de carruaje que hacían que los viajes fueran lentos y pesados, por ello se establecieron paradas de postas en los mismos márgenes del camino. Su disposición no era, como norma general se establecía una separación que estaba en torno a los 20.000 pasos (30 Kilómetros), aunque variaba en función de las dificultades que presentaba la orografía del terreno. Las más sencillas eran las llamadas mutationes y en ellas los viajeros podían comer, dormir y cambiar las caballerías. También se levantaron establecimientos denominados mansio (mansiones. Estos lugares de mayor importancia casi estaban reservados exclusivamente al alojamiento de autoridades. Con el paso del tiempo algunos de estos emplazamientos se convirtieron ciudades. La mayoría de estas mansiones aparecen relacionadas en el Itinerarium de Antonino.

Podemos ubicar en el tiempo de la Vía a Bracara Asturicam, XVII del I. de Antonino, por los miliarios de Augusto de Zebral (Vieira do Minho) y Castro de Aveláes (Bragança), datados en los años 5 y 2 antes de la era, respectivamente. Su trazado, a grandes rasgos, se estableció de Oeste a Este, desde Bracara hasta Asturica, pasando por la mansión de Ad Aquas, la futura Aquae Flaviae, hoy Chaves (Portugal). Los miliarios que la jalonan son abundantes en el área de Aquae Flaviae y más raros en el resto del recorrido. Pese a todo, se contabilizan un total de unos 85 ejemplares, muchos de ellos con texto bien conservado y mención de la milla correspondiente.

Las mansiones, lugares de descanso y alojamiento, que el Itinerario de Antonino señala para este camino son, además de las dos capitales de convento, Salacia (reductible a Vieira do Minho), Praesidium (Castro de Valongo, Montalegre), Caladunum  (Arcos/Castro de Pedrário, Montalegre), Ad Aquas (Chaves), Pinetum (Castro do Cabeceo, Valdetelhas), Reboretum (Castro de Ousilhao, Vinhais), Compleutica (Castro de Aveláes, Bragança), Veniatia (proximidades de San Pedro de las Herrerías), Petavonium (Ciudadela, Rosinos de Vidriales), Argentiolum (inmediaciones de Villamontán, León) y Asturica Augusta (Astorga).

Desde Sao Juliao de Palacios la ruta llega a la actual frontera hispano portuguesa a traves de los “Lameiros da Calçada” unica comunicación directa posible con Moldones.

Grupo  Calzado" se denomina el puerto o paso sobre el Río Manzanas y "calzada" es llamado, asimismo, el camino cuando inicia el ascenso hacia el primer escalón del valle, lugar en que más genuinamente se conserva su facies romana. Las rocas de la orilla derecha aparecen perfectamente tajadas y alineadas, así como bien marcado el perfil de la orilla izquierda, bajo cuya cobertera vegetal se esconde, sin duda, un bien cimentado muro de contención. La anchura media de la caja supera ligeramente los seis metros.

Por otra parte, en el glacis de erosión o suave ladera existente entre el curso del Manzanas y la colina que acabamos de mencionar aparecen numerosos fragmentos de tégulas romanas, si bien no tan abundantes como para hacer pensar en la existencia de un gran establecimiento atribuible a aquella época. Creemos, por el contrario, que debió de tratarse de una simple mutatio o cuadra para el relevo de tiros de animales de transporte, imprescindible en lugar tan fragoso y apartado.

La dirección marcada por el tramo genuino inicial al que antes nos hemos referido, enfila hacia el estrecho valle de las Llanuronas, con condicionantes topográficos iniciales óptimos y con testimonios sólidos de que por aquí ha discurrido un camino importante, algunos de cuyos vestigios de explanada y cortes aún se conservan. La vía romana se ceñiría por la derecha a la ladera nordoriental del cerro de La Capilla para subir por él más descansadamente hasta la penillanura, no sin antes trazar una Z sobre la cañada de ascenso con el fin de amortiguar la pendiente. Desde aquí, y por las estribaciones septentrionales de El Farón, proseguiría por el camino tradicional, al que en su casi totalidad se sobrepuso una pista moderna.

via Después, la vía romana seguiría, según testimonio unánime de los vecinos de Moldones, el trazado de la moderna pista forestal, a través de los parajes de Las Llatas, Horrieta Cueva, Cruz de la Encina y Prao Concejo, hasta la aldea de Moldones, población por la que entraría, cruzándola transversalmente, en dirección a la actual iglesia parroquial.

La salida de Moldones hacia Figueruela de Abajo se efectuaba por El Prado, en donde empieza a percibirse el encajamiento del decurso del histórico camino, desde El Prado, y a través de El Rabil, el trazado de la ruta se hace totalmente reconocible, tanto por el encajamiento topográfico que ofrece en algunos lugares como, sobre todo, por el agger plenamente visible, cuando no por los vestigios de su destruído relleno, que asoma a superficie a lo largo de su decurso; agger, por otra parte, plenamente perceptible en el cantil septentrional del corte producido por la pista, tras haber doblado ya en ángulo, buscando la nueva dirección. Después avanza, levantada a manera de lomo sobre el terreno, a través de El Carrascalico, Las Encruciadas, El Sierro o Valtadera y el Calzón, desde donde tuerce nuevamente hacia Figueruela de Abajo, pasando por Franucero y Alto del Corte, ya avistando Figueruela de Abajo. Entre El Calzón y Figueruelas la vía es plenamente reconocible en numerosos tramos, hallándose totalmente destruida en otros, prosiguiendo, de Suroeste a Noroeste, por el centro de la población, hacia Figueruela de Arriba y arribando a las proximidades de la iglesia parroquial por el sur, un sector de vía que actualmente se halla sepultado bajo los cercados del entorno.

lunes, 21 de septiembre de 2009

20 de septiembre de 2009; Por tierras de La Raya


La ruta discurre por tierras de la raya, como popularmente es conocido el límite fronterizo entre Portugal y España, aunque esta separación política no ha tenido trascendencia social ya que los pueblos de ambos lados han convivido estrechamente.La pobreza del medio, su aislamiento geográfico y la emigración han provocado que este entorno no haya sido alterado por elementos extraños.

Comenzamos la ruta en Riomanzanas, en donde destaca,aparte de la arquitectura tradicional, su puente de piedra de un solo arco que sirve para cruzar el Arroyo Fontano que fluye por el medio del pueblo. Salimos siguiendo el Arroyo Fontano en dirección al Río Manzanas para entrar en el pago de Toza Larga, donde giraremos a la derecha pudiendo tomar cualquiera de los dos caminos que vemos al frente, siendo el más indicado el que vemos un poco más alejado ya que discurre bajo castaños, haciendo más agradable el paseo. Vamos remontando el curso del Río Manzanas hasta llegar a la confluencia con el Río Guadramil que nos acompañará hasta la llegada a la localidad de su mismo nombre. El camino que traemos desemboca en en la carretera que lleva a Guadramil, giraremos a la derecha y tras 1,5 Km entramos en sus calles

Guadramil es una población típicamente portuguesa, destacándose por haber sido una aldea comunitaria, sus habitantes realizaban las faenas del campo (la siega, el acarreo, las majas, las trillas, la molienda...) entre todos, se empezaba por una casa y hasta que no se llegaba a la última nadie del pueblo descansaba.

Salimos de Guadramil por el camino de Sal Moido y tras 3 Km tomamos un camino que sale a la derecha y que nos lleva a los barracones de las minas donde se extraía hematita y siderita, minerales de los que se obtiene hierro. Seguimos hacia la derecha por el camino que hay por detrás de la casa y tras aproximadamente 500 metros tomamos el camino que aparece a la izquierda que nos lleva hasta el límite fronterizo y desemboca en un cortafuegos en fuerte pendiente que bajamos hasta llegar nuevamente al Río Manzanas que cruzamos por el Vado del Castañal, ahora nos queda la subida hasta Santa Cruz de los Cuérragos por el camino de La Andorlina que desemboca en el camino de Riomanzanas, al llegar a este giramos a la izquierda para visitar Santa Cruz de los Cuérragos y tomar un refrigerio en la casa rural.

Santa Cruz de los Cuérragos se encuentra ubicado junto a la frontera Portuguesa y en la confluencia de tres comarcas zamoranas: Aliste, Sanabria y La Carballeda lo que acentúa su carácter fronterizo.

Tras el descanso retomamos la marcha por el camino de Riomanzanas que tras 6 Km nos lleva al final de nuestra marcha. Poco antes de llegar a Riomanzanas nos topamos a la izquierda del camino con el castro del Otero en la actualidad cubierto de jaras pero donde todavía se pueden distinguir restos de sus dos fosos defensivos y piedras hincadas en medio de ambos.

Llegamos finalmente a Riomanzanas donde damos buena cuenta de nuestros bocadillos a la orilla del río, ya se que esto no es un empapuce al uso, pero, qué queréis, estamos empezando la temporada y no conviene abusar antes de coger el ritmo.