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jueves, 28 de octubre de 2010

17 de octubre de 2010; Figueruela de Arriba, Peñamira, Villarino de Manzanas


La atalaya de La Culebra
IRENE GÓMEZ 
La Opinion de Zamora 28/X/2010

En el oeste de la Sierra de la Culebra, muy cerca de la frontera portuguesa, sobre la serranía, se eleva un farallón de rocas, visible desde varios kilómetros a la redonda. Es la atalaya de la Reserva. Una elevación de 1.241 metros desde la que se divisa una impresionante panorámica. Al norte, la cadena montañosa de Sanabria y los valles de La Carballeda, al este la planicie terracampina, el sinuoso Aliste al sur y al oeste la comarca fronteriza de Tras os Montes.

Un día claro y unos prismáticos (muy recomendables) conceden toda una clase de geografía a quien corona este punto y se detiene en una detallada observación en 360 grados a la redonda. Braganza o Puebla se ponen a la vista del espectador, como la portuguesa Sierra de Montezinho, La Cabrera o el Teleno, en León.

Tan excepcional paraje es Peña Mira, vigía de Reserva Regional de Caza de la Culebra, soberbio enclave para disfrutar de la naturaleza, de la flora y la fauna, donde hacen límite los términos de Figueruela de Arriba (en Aliste) y Manzanal de Arriba (La Carballeda). Su emplazamiento, en el corazón del Espacio Protegido, permite disfrutar de un paisaje tapizado por pinares y brezo, entre los que se cruzan grandes cortafuegos. Reino del corzo, el jabalí, el ciervo o el más esquivo lobo, con suerte el visitante se puede tropezar con alguna sorpresa. Más seguras son las huellas, todo un ejercicio de introspección y curiosidad para los amigos de la fauna. Y habitual el vuelo de rapaces, con tanta querencia a los riscos y roquedos.

En la cúspide de Peña Mira se encuentra un reloj solar, realizado por un hijo de Aliste, Jacinto del Buey Pérez, natural de Figueruela de Arriba y experto en estas rudimentarias máquinas del tiempo, y autor de diversos ensayos y artículos sobre divulgación.

A lo largo del año son muchos los montañeros y caminantes que trepan hasta el cerro de Peña Mira, donde llegan a converger límites de hasta ocho pueblos de los ayuntamientos de Figueruela de Arriba y Manzanal de Arriba.

La primavera y el otoño son estaciones especialmente recomendables para gozar del espectáculo de la naturaleza, aunque hay que tener en cuenta los periodos hábiles de caza, pues no hay que olvidar que nos encontramos en la Reserva Regional de La Culebra.

Las posibilidades de coronar atalaya son varias, dependiendo de la vertiente que se tome, pero lo más habitual es salir de Flechas, un pintoresco pueblo de la comarca alistana regado por las aguas del río Cabrón y singular ejemplo de la arquitectura local. Casas de piedra con tejados de pizarra en un pueblo que mantiene la vida del día a día gracias a un puñado de vecinos. Otra cosa son los fines de semana y vacaciones, cuando acuden a su refugio otros habitantes que han hecho de Flechas su pequeño paraíso.

En el buen tiempo es habitual encontrar excursionistas que se desplazan hasta este recóndito punto para coronar Peña Mira. Una ascensión suave, sin excesiva dificultad que merece la pena.

lunes, 31 de mayo de 2010

30 de mayo de 2010, Sarracín Cabañas



Iniciamos nuestra ruta en la localidad de Sarracín y nos dirigiremos hacía la estación de ferrocarril (merece la pena desviarse un poco del sendero para visitarla), cruzando la vía por un puente superior. Llegaremos en seguida a un área de descanso con una fuente, mesas y una balsa artificial de agua, donde podremos observar diferentes especies de tritones.

Ascendemos suavemente por el “camino de la ventosa”, el cual va paralelo a un arroyo conocido como el “barranco Hoya de Cabo”, a nuestra izquierda nos flanquea una repoblación de pinos y a nuestra derecha se encuentra a una mayor altitud la madroñera.

Atravesaremos el arroyo y el desvío que nos lleva al bosque original de la Sierra de la Culebra con formaciones de encinas, alcornoques y madroños. El camino comienza a discurrir entre masas arbustivas, predominando el brezo y la jara, y repoblaciones de castaños.

Descendemos ligeramente para observar los corrales del Picón, en ruinas por el paso del tiempo pero uno de ellos en restauración. Un poco más adelante podemos descansar y echar un trago de agua en el Área Recreativa de las Guindaleras, y si el tiempo acompaña es posible darse un baño en la zona acondicionada para ello.

Llegamos así a Cabañas, después de una agradable marcha de una hora de duración.
Después de reponer fuerzas salimos de Cabañas de Aliste, siguiendo el curso del Arroyo de la Sierra que lo tenemos a nuestra derecha y una serie de cortiñedos a la izquierda. Rápidamente (10 minutos) divisaremos el Área Recreativa de Las Guindaleras y un poco más adelante a mano izquierda se ve un corral restaurado, perteneciente a los corrales del Picón. Comenzamos a ascender una suave pendiente girando el sentido de la ruta hacia el Este, el terreno que nos flanquea a ambos lados son repoblaciones de castaños y algunas encinas, acompañadas de un denso matorral de jara y brezo, en el valle del arroyo la vegetación será de alisos, helechos y pastizal.

A los 20 minutos debemos tomar el camino de la derecha en una bifurcación, para descender ligeramente hasta cruzar un pequeño arroyo, aquí nos adentramos ya en las masas de coníferas de la Sierra de la Culebra.

A la media hora de recorrido giramos a la izquierda para ascender de nuevo a través de un denso pinar hasta llegar a la majestuosa madroñera, acompañada de encinas y alcornoques, el madroño (arbutus unedo) es un arbolillo o arbusto de pequeño porte de la familia de las Ericaceas, se da en ambientes mediterráneos con cierta humedad y tiene una importancia vital en el ecosistema, dando refugio y alimentos (frutos) en época de escasez (noviembre-diciembre) a multitud de mamíferos y pájaros, lo cual favorece a la dispersión de sus semillas. A medida que vamos ascendiendo estas especies son de mayor porte y veremos alcornoques descorchados. Al llegar a los canchales (40 minutos de marcha) la densidad disminuye por la dificultad de arraigar en zona pedregosas y las plantas están más distantes unas de otras.


Cuando llevemos una hora de recorrido, la madroñera dará paso de nuevo al pinar de repoblación y el camino se estrechará y la marcha será más dificultosa hasta llegar a un cortafuegos. Aquí debemos ascender una dura pendiente que será recompensada con unas bellas vistas del “campo aliste”, Sarracín y de la Sierra de la Culebra. Llegamos a la parte de mayor altitud de nuestra ruta, cercanos a Peña del Cuervo (1169 metros).

Después de un cuarto de hora de duro repecho debemos dejar el cortafuegos (al fondo se ve Peña de Águila) y coger de nuevo un camino que sale a la derecha que discurre paralelo a la línea de cumbre de Peña Quebrada. Entre las cuarcitas de la cumbre, los pinos resineros, brezos y carqueixas disfrutamos de un paisaje inolvidable. En este tramo al llegar a un cruce de caminos (sobre 1hora y treinta y cinco minutos) podemos optar por desviarnos momentáneamente a la izquierda para ver la Cueva de la Mora, atravesando la mole cuarcítica de Peña Quebrada (no tardaremos más que un cuarto de hora).

A partir de aquí comenzamos a descender divisando al fondo el valle que forman la Sierra de la Culebra y la Sierra de Sesnandez. Cuando llevemos unas dos horas de recorrido habremos llegado a la carretera que une Sarracín con Ferreras de Arriba la cual cruzaremos. El matorral se ha vuelto más ralo y no se observa arbolado hasta que llegamos a la ribera del río Frío o Becerril, seguiremos su curso por su margen derecha flanqueados de alisos, chopos y algún fresno, majuelo, helechos y plantaciones de grandes castaños salpicados de manchas de pinos y robles.


Más adelante el camino se va separando del río y nos permitirá una mejor visión de las huertas y del bosque de ribera hasta que llegamos a una zona donde las repoblaciones de castaño desaparecen en detrimento de un jaral, aquí ya divisamos el Área Recreativa del Picón y los corrales de la Mayada a nuestra izquierda. Podemos desviarnos al Picón a descansar y seguimos nuestra ruta hasta Sarracín, punto de destino.

Despues de un buen camino se impone un buen empapuce, esta vez repetimos, tripitimos, cuatrupitimos (he perdido la cuenta) en Casa Pepa de Ferreruela de Tábara, qué contaros que vosotros no sepais de este magnífico templo pantagruelico.


lunes, 19 de octubre de 2009

18 de octubre de 2009; XVII Vía Augusta, etapa 2: Figueruela de Arriba Villardeciervos

Saldría la vía romana de la aldea por la Cruz de San Fabián, contorneando por el sur el altozano que marca el descenso hacia el arroyo de Ruidanta. Se conservan todavía vestigios de su encajamiento. A partir de este punto cruzaría, de sur DSCF0028a norte, la carretera para remontar el pequeño valle de Ruidanta por el costado izquierdo; y sólo cerca ya de la cumbre giraría a la derecha, buscando la Rodera de Garuza, siguiendo la cual cruzaría la actual carretera de Flechas para proseguir por la llanura de las Las Llatas en donde, entre esta denominación y La Trapa o Sobacana, se conserva el trozo de agger más impresionante de todo el recorrido, con casi tres metros de altura máxima y no menos de un kilómetro de longitud casi ininterrumpida.

Prosiguiendo por Valdecodeso, en cuyo tramo ofrece fehacientes vestigios de su encajamiento sobre el terreno, llegaría a El Teso, en la margen misma de la carretera que va desde Mahíde a San Pedro de las Herrerías, carretera con la que marcharía paralela en sectores, coincidiendo con ella en otros, para, a la entrada del pueblo, derivar hacia el casco urbano, que recorrería de sur a norte, rebasando otra vez la carretera hacia el oeste y marchando paralela con ella durante un corto tramo. Finalmente, y ya cerca del portillo, contornearía hacia la derecha las estribaciones septentrionales de Peña La Aldea para iniciar el descenso hacia Boya.

100_0500El descenso desde el Portillo de San Pedro de las Herrerías hacia el valle de Villardeciervos se hace, en principio, siguiendo la curva de nivel novecientos, primero por el lado izquierdo de la actual carretera, a partir del pontillón de Regato Zama (de los Prados), internándose hacia la derecha por una gran cárcava de las estribaciones septentrionales de la sierra en donde la explanada de la vía se hace espléndidamente visible bajo la sombra de los pinares; primero, a lo largo de una recta de unos cien metros de longitud, y después describiendo un bucle de ida y vuelta para adaptarse, tanto a la forma como al gradiente del terreno. De esta manera, sigue discurriendo, cuesta abajo, paralela a la carretera, y a unos cincuenta metros de ella, hasta medio kilómetro antes de Boya, punto a partir del cual se desvía a la derecha, actualmente por una zona de matorral y robledo ya poco reconocible, que la lleva hasta el arroyo de Prado Gillín, unos trescientos metros a la derecha de la carretera actual, frente al punto kilométrico 13.

A partir de aquí son discernibles de nuevo amplios sectores de explanada, primero al ascender, en curva, hasta la Chana de Valdetallas, y después, en agger, en un notable sector de este mismo lugar. Se pierde, de nuevo, en las márgenes del arroyo de Valdetallas para reaparecer otra vez, a manera de plataforma, en la suave pendiente que la conduce hasta el pinar de Valdetallas, y en forma de prolongado agger rectilíneo a lo largo de éste y hasta las proximidades del Vivero del Portillo. Desde aquí vira ligeramente hacia la izquierda, atravesando en línea recta La Llagona y Cabañas, hasta Villarino.

En este lugar es donde nosotros abandonamos la ruta para ir en busca de Villardeciervos, lugar donde, esta vez si, realizaremos un autentico empapuce en el restaurante Remesal.

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domingo, 4 de octubre de 2009

4 de octubre de 2009; XVII Vía Augusta, etapa 1: Sao Juliao Figueruela de Arriba

El proceso de romanización hubiera sido imposible si no hubiese existido una buena red de comunicaciones entre los distintos puntos del imperio, tomando como punto de partida Roma, comenzaron a construirse las primeras calzadas que facilitaron tanto el imparable avance de las legiones como el transporte de mercancías. Al tener un significado militar considerable, se desarrollaron sistemas más complejos de construcción de calzadas con vistas a hacerlas más permanentes y mejores para soportar diferentes tipos de tráfico.

corte Los romanos siempre seguían un procedimiento estándar a la hora de construir una calzada, aunque supieran adaptarse con facilidad a las necesidades y a los recursos de cada región. Se abría una zanja bastante profunda en la que se disponía una capa de piedras gruesas, conocida como statumem, normalmente, bastaba con ir colocando piedra desmenuzada dispuesta en capas, sobre este statumem se colocaba otra capa formada por arena y gravilla que recibía el nombre de rudus. A continuación se ubicaba un revestimiento formado por piedras trituradas mezcladas con cal llamado nucleus. Cubría toda la estructura el pavimentum o summa crusta, es decir, losas de piedra talladas a medida que formaban la superficie de la carretera.

Cayo Graco, un político que vivió en el siglo II a.C., fue quien introdujo la legislación acerca de la construcción de calzadas, se encargó de que todas las calzadas estuvieran medidas en millas y marcadas con miliarios, éstos tenían forma circular con un diámetro que oscilaba entre 0,50 a 0,80 metros, y medía entre 3 y 6 metros de altura. Para conocer la distancia recorrida y el camino que quedaba para llegar a la ciudad de destino, los viajeros disponían de unos hitos de piedra llamados miliarios, que se levantaban a los lados del camino, las distancias se expresaban en milia passuum, que equivalía a 1.481 metros y constaba de 1.000 pasos de 1,48 metros.

Los desplazamientos se realizaban en caballerías y en diversos tipos de carruaje que hacían que los viajes fueran lentos y pesados, por ello se establecieron paradas de postas en los mismos márgenes del camino. Su disposición no era, como norma general se establecía una separación que estaba en torno a los 20.000 pasos (30 Kilómetros), aunque variaba en función de las dificultades que presentaba la orografía del terreno. Las más sencillas eran las llamadas mutationes y en ellas los viajeros podían comer, dormir y cambiar las caballerías. También se levantaron establecimientos denominados mansio (mansiones. Estos lugares de mayor importancia casi estaban reservados exclusivamente al alojamiento de autoridades. Con el paso del tiempo algunos de estos emplazamientos se convirtieron ciudades. La mayoría de estas mansiones aparecen relacionadas en el Itinerarium de Antonino.

Podemos ubicar en el tiempo de la Vía a Bracara Asturicam, XVII del I. de Antonino, por los miliarios de Augusto de Zebral (Vieira do Minho) y Castro de Aveláes (Bragança), datados en los años 5 y 2 antes de la era, respectivamente. Su trazado, a grandes rasgos, se estableció de Oeste a Este, desde Bracara hasta Asturica, pasando por la mansión de Ad Aquas, la futura Aquae Flaviae, hoy Chaves (Portugal). Los miliarios que la jalonan son abundantes en el área de Aquae Flaviae y más raros en el resto del recorrido. Pese a todo, se contabilizan un total de unos 85 ejemplares, muchos de ellos con texto bien conservado y mención de la milla correspondiente.

Las mansiones, lugares de descanso y alojamiento, que el Itinerario de Antonino señala para este camino son, además de las dos capitales de convento, Salacia (reductible a Vieira do Minho), Praesidium (Castro de Valongo, Montalegre), Caladunum  (Arcos/Castro de Pedrário, Montalegre), Ad Aquas (Chaves), Pinetum (Castro do Cabeceo, Valdetelhas), Reboretum (Castro de Ousilhao, Vinhais), Compleutica (Castro de Aveláes, Bragança), Veniatia (proximidades de San Pedro de las Herrerías), Petavonium (Ciudadela, Rosinos de Vidriales), Argentiolum (inmediaciones de Villamontán, León) y Asturica Augusta (Astorga).

Desde Sao Juliao de Palacios la ruta llega a la actual frontera hispano portuguesa a traves de los “Lameiros da Calçada” unica comunicación directa posible con Moldones.

Grupo  Calzado" se denomina el puerto o paso sobre el Río Manzanas y "calzada" es llamado, asimismo, el camino cuando inicia el ascenso hacia el primer escalón del valle, lugar en que más genuinamente se conserva su facies romana. Las rocas de la orilla derecha aparecen perfectamente tajadas y alineadas, así como bien marcado el perfil de la orilla izquierda, bajo cuya cobertera vegetal se esconde, sin duda, un bien cimentado muro de contención. La anchura media de la caja supera ligeramente los seis metros.

Por otra parte, en el glacis de erosión o suave ladera existente entre el curso del Manzanas y la colina que acabamos de mencionar aparecen numerosos fragmentos de tégulas romanas, si bien no tan abundantes como para hacer pensar en la existencia de un gran establecimiento atribuible a aquella época. Creemos, por el contrario, que debió de tratarse de una simple mutatio o cuadra para el relevo de tiros de animales de transporte, imprescindible en lugar tan fragoso y apartado.

La dirección marcada por el tramo genuino inicial al que antes nos hemos referido, enfila hacia el estrecho valle de las Llanuronas, con condicionantes topográficos iniciales óptimos y con testimonios sólidos de que por aquí ha discurrido un camino importante, algunos de cuyos vestigios de explanada y cortes aún se conservan. La vía romana se ceñiría por la derecha a la ladera nordoriental del cerro de La Capilla para subir por él más descansadamente hasta la penillanura, no sin antes trazar una Z sobre la cañada de ascenso con el fin de amortiguar la pendiente. Desde aquí, y por las estribaciones septentrionales de El Farón, proseguiría por el camino tradicional, al que en su casi totalidad se sobrepuso una pista moderna.

via Después, la vía romana seguiría, según testimonio unánime de los vecinos de Moldones, el trazado de la moderna pista forestal, a través de los parajes de Las Llatas, Horrieta Cueva, Cruz de la Encina y Prao Concejo, hasta la aldea de Moldones, población por la que entraría, cruzándola transversalmente, en dirección a la actual iglesia parroquial.

La salida de Moldones hacia Figueruela de Abajo se efectuaba por El Prado, en donde empieza a percibirse el encajamiento del decurso del histórico camino, desde El Prado, y a través de El Rabil, el trazado de la ruta se hace totalmente reconocible, tanto por el encajamiento topográfico que ofrece en algunos lugares como, sobre todo, por el agger plenamente visible, cuando no por los vestigios de su destruído relleno, que asoma a superficie a lo largo de su decurso; agger, por otra parte, plenamente perceptible en el cantil septentrional del corte producido por la pista, tras haber doblado ya en ángulo, buscando la nueva dirección. Después avanza, levantada a manera de lomo sobre el terreno, a través de El Carrascalico, Las Encruciadas, El Sierro o Valtadera y el Calzón, desde donde tuerce nuevamente hacia Figueruela de Abajo, pasando por Franucero y Alto del Corte, ya avistando Figueruela de Abajo. Entre El Calzón y Figueruelas la vía es plenamente reconocible en numerosos tramos, hallándose totalmente destruida en otros, prosiguiendo, de Suroeste a Noroeste, por el centro de la población, hacia Figueruela de Arriba y arribando a las proximidades de la iglesia parroquial por el sur, un sector de vía que actualmente se halla sepultado bajo los cercados del entorno.

lunes, 21 de septiembre de 2009

20 de septiembre de 2009; Por tierras de La Raya


La ruta discurre por tierras de la raya, como popularmente es conocido el límite fronterizo entre Portugal y España, aunque esta separación política no ha tenido trascendencia social ya que los pueblos de ambos lados han convivido estrechamente.La pobreza del medio, su aislamiento geográfico y la emigración han provocado que este entorno no haya sido alterado por elementos extraños.

Comenzamos la ruta en Riomanzanas, en donde destaca,aparte de la arquitectura tradicional, su puente de piedra de un solo arco que sirve para cruzar el Arroyo Fontano que fluye por el medio del pueblo. Salimos siguiendo el Arroyo Fontano en dirección al Río Manzanas para entrar en el pago de Toza Larga, donde giraremos a la derecha pudiendo tomar cualquiera de los dos caminos que vemos al frente, siendo el más indicado el que vemos un poco más alejado ya que discurre bajo castaños, haciendo más agradable el paseo. Vamos remontando el curso del Río Manzanas hasta llegar a la confluencia con el Río Guadramil que nos acompañará hasta la llegada a la localidad de su mismo nombre. El camino que traemos desemboca en en la carretera que lleva a Guadramil, giraremos a la derecha y tras 1,5 Km entramos en sus calles

Guadramil es una población típicamente portuguesa, destacándose por haber sido una aldea comunitaria, sus habitantes realizaban las faenas del campo (la siega, el acarreo, las majas, las trillas, la molienda...) entre todos, se empezaba por una casa y hasta que no se llegaba a la última nadie del pueblo descansaba.

Salimos de Guadramil por el camino de Sal Moido y tras 3 Km tomamos un camino que sale a la derecha y que nos lleva a los barracones de las minas donde se extraía hematita y siderita, minerales de los que se obtiene hierro. Seguimos hacia la derecha por el camino que hay por detrás de la casa y tras aproximadamente 500 metros tomamos el camino que aparece a la izquierda que nos lleva hasta el límite fronterizo y desemboca en un cortafuegos en fuerte pendiente que bajamos hasta llegar nuevamente al Río Manzanas que cruzamos por el Vado del Castañal, ahora nos queda la subida hasta Santa Cruz de los Cuérragos por el camino de La Andorlina que desemboca en el camino de Riomanzanas, al llegar a este giramos a la izquierda para visitar Santa Cruz de los Cuérragos y tomar un refrigerio en la casa rural.

Santa Cruz de los Cuérragos se encuentra ubicado junto a la frontera Portuguesa y en la confluencia de tres comarcas zamoranas: Aliste, Sanabria y La Carballeda lo que acentúa su carácter fronterizo.

Tras el descanso retomamos la marcha por el camino de Riomanzanas que tras 6 Km nos lleva al final de nuestra marcha. Poco antes de llegar a Riomanzanas nos topamos a la izquierda del camino con el castro del Otero en la actualidad cubierto de jaras pero donde todavía se pueden distinguir restos de sus dos fosos defensivos y piedras hincadas en medio de ambos.

Llegamos finalmente a Riomanzanas donde damos buena cuenta de nuestros bocadillos a la orilla del río, ya se que esto no es un empapuce al uso, pero, qué queréis, estamos empezando la temporada y no conviene abusar antes de coger el ritmo.

domingo, 24 de mayo de 2009

24 de mayo de 2009; Trabazos, Ruta de los lobos


La ruta se inicia en las inmediaciones del pabellón de deportes, en el inicio de la carretera comarcal que nos lleva a la localidad de Latedo, en apenas un kilómetro nos adentramos hacia la plantación municipal de castaños de la Majada, discurriendo por caminos públicos llegaremos hasta la ribera de arriba, donde visitaremos la fuente de la Cazoleta y las ruinas del molino de Rafael, cruzaremos la ribera por un puente tradicional de piedra, en dicha ribera nos encontramos especies arbóreas tan representativas como los alisos, siempre a pie de río contribuyendo a mantener el agua fría y oxigenada, fresnos de hoja estrecha, chopos, álamos; dicha ribera forma parte de la Red Europea Natura 2000 como LIC Riberas del Río Manzanas y Afluentes.

Continuaremos el recorrido por un camino,rodeados de monte bajo y encinas, donde nos adentraremos en el paraje denominado el Bostal, bosque de pinos y hábitat de otras especies como el lobo, ciervo, corzo, jabalí... La ruta se adentra en este bosque para llegar de nuevo a la ribera de arriba, en el puente de la Canzona, donde podemos admirar unas de las muchas presas de retención de aguas restauradas en los últimos años que contribuyen en época de estío a proteger la fauna de esta ribera (cangrejo, nutria...). En ese momento la ruta transcurre ribera abajo hasta llegar a una nueva fuente, la de Fernangao, donde podemos admirar un antiguo colmenar de piedra.

Subiremos hacia la carretera de Latedo atravesando monte bajo, para bajar hacia la Rivera de Cuevas, (también declarada zona LIC) hasta llegar a la presa y Área Recreativa la Peñona, desde donde tendremos la alternativa de subir a una pequeña cueva natural desde donde podemos disfrutar de un espectacular paisaje. Seguidamente y paralelo a la ribera bordearemos el espectacular cañón de las Fragas, donde disfrutaremos de la flora y fauna únicos como la cigüeña negra, el alimoche, la nutria... visitaremos la fuente la Mejadera, desde la cual avistaremos el castro prerromano de las Fragas.

Finalizaremos el recorrido discurriendo por caminos públicos hasta regresar de nuevo al punto de partida en la localidad de Trabazos.

jueves, 18 de septiembre de 2008

21 de septiembre de 2008; Ruta de los Arribanzos


A lo largo de todo el recorrido nos acompaña la presencia de la piedra, el granito, desde la torre románica de la iglesia parroquial de Santiago, a las formas caprichosas talladas por la naturaleza, pasando por las fuentes, obra de canteros del pueblo.

Los molinos, perfectamente mimetizados, nos asombran con el ingenio derrochado para aprovechar la escasez de agua del regato. Más al sur, nos asomamos, desde Castil de la Cabra, al río Esla, cercana ya su desembocadura en el Duero. Impresionante imagen de los Arribanzos. Ya al final, en las calles del pueblo, encontramos el Horno del Tío Rey, vinculado, hasta sus últimos días, a la alfarería de Muelas.

martes, 9 de septiembre de 2008

31 de agosto, Circular Mellanes, Matellanes, Arcillera


Esta ruta la realizamos orientandonos por el GPS y el mapa, pese a algun pequño despiste coseguimos llegar a nuestro destino con bien.
La Rivera del rio Mena transcurre por las localidades de San Juan del Rebollar, Ufones, Matellanes, Tolilla y Gallegos del Río, donde se une al rio Aliste; no suele llevar caudal los meses más calidos del año. En sus riveras podemos contemplar huertas, zonas de pasto, molinos y espacios naturales como un gran bosque de roble.
En Arcillera podemos observar una chimenea que se utilizaba para tratar el mineral que se extraía de la antigua mina Santa Elisa donde se extraía la casiterita, material de donde se obtiene el estaño.

domingo, 22 de junio de 2008

Nuez de Aliste, 22 de junio de 2008



Este Domingo, de la mano de Susi, realizamos una ruta por los alrededores de Nuez de Aliste con su posterior empapuce.